COMUNIDAD DE MADRUGADORES MONTE CARMELO

MADRUGADA DEL 15 DE MARZO DE 2008

CELEBRACION ESPECIAL FESTIVIDAD DE SAN JOSE

ESTA FUE LA JORNADA DE HOY

 

CANTAMOS

QUERIDOS HERMANOS, HOY HACEMOS UN ALTO EN NUESTRA FORMA HABITUAL DE ORACIÓN, PARA CELEBRAR A SAN JOSÉ, ESPOSO DE LA VIRGEN MARÍA 

EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL ……………………

 

QUERIDOS HERMANOS MADRUGADORES, ESTE ES EL SECRETO DE JOSE

José era el esposo legítimo de Maria, y ella esperaba un hijo que no era como consecuencia de la relación conyugal con su esposa. El matrimonio de José con María, tenía una misión importante, ser padre del hijo de María, José es un "justo" elegido por Dios para esta misión

“El origen de Jesús como Cristo fue así: estando desposada María, su madre, con José, antes de que conviviesen, se halló encinta por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, siendo justo y no queriendo denunciarla (o revelarlo), resolvió separarse secretamente (Mt 1,18-19).”

María no le dice a José lo ocurrido en ella, no interfiere en los planes de Dios para con José y así espera que Dios envíe un ángel para revelarle su designio sobre ella, y sobre él.

Sin embargo José, en silencio sufre las dudas, pero aguarda la intervención de Dios, sabiendo que el embarazo de María se debe a la acción del Espíritu Santo, José decide "apartarse ante el misterio". José, comprendiendo que Dios está actuando, decide no interferir en el designio de Dios con María. Por ello decide apartarse de María en secreto.

José, es justo, pero no ante la ley de su pueblo, es ante Dios, aceptando totalmente su voluntad, es así como le lleva alejarse de María en secreto, el no revela el misterio de la concepción virginal del Hijo de Dios en María.

El secreto de José, lo guarda en su corazón, es algo maravilloso, es algo precioso, no se pregunta en ningún caso si María es culpable de algo, ¿pero porque tiene dudas? Porque José necesita saber como actuar frente a este misión, su esposa esta en cinta por obra del Espíritu Santo.

En el secreto ve la salida José, esto es separarse de ella secretamente, el se da cuenta que Dios puso la mano en su esposa, y tiene respeto por la santidad de María.

Talvez José, se consideraba indigno estar junto a María, cuya maravillosa y superior dignidad admiraba, y temió ante la profundidad del misterio, y quiso dejarla secretamente.

Sin embargo, José, con gran respeto hacia María, en quien el Espíritu Santo ha obrado grandes cosas, deja todo en las manos de Dios. Así fue que en el momento decisivo, se le apareció en sueños un ángel del Señor y le dijo: No temas recibir en tu casa a María, tu esposa" (Mt 1,20). José, es un hombre sencillo, y siente temor ante la presencia y acción de Dios en María, es por eso que el ángel le dice: "No temas recibir en tu casa a María, tu esposa; pues, ciertamente, lo concebido en ella es obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados" (v20-21).

José no es el padre carnal del hijo de María, él recibe la misión de hacer de padre a Jesús. José, acogiendo la voluntad de Dios, actúa como esposo de María y como padre legal de Jesús.

En José, encontramos un hombre sencillo, de gran respeto, humilde, que supo acoger en secreto este misterio de la acción de Dios en María y así fue que el hizo lo que el ángel del Señor le había mandado, recibir a su esposa, respetarla, cuidarla, acompañarla siempre, participar del nacimiento del Hijo, a quien “puso por nombre Jesús" (Mt 1,24-25).

ANTÍFONA DE ENTRADA

Celebremos con alegría la fiesta de san José, el siervo prudente y fiel, a quien el Señor puso al frente de su familia.

ORACIÓN COLECTA

Oremos:

Dios todopoderoso, que quisiste poner bajo la protección de san José el nacimiento y la infancia de nuestro Redentor, concédele a tu Iglesia proseguir y llevar a término, bajo su patrocinio, la obra de la redención humana.

Por nuestro Señor Jesucristo...

Amén.

PRIMERA LECTURA

Lectura del segundo libro de Samuel (7,4-5. 12-14. 16)

En aquellos días, el Señor le habló al profeta Natán y le dijo: “Ve y dile a mi siervo David que el Señor le manda decir esto: ‘Cuando tus días se hayan cumplido y descanses para siempre con tus padres, engrandeceré a tu hijo, sangre de tu sangre, y consolidaré su reino.

El me construirá una casa y yo consolidaré su trono para siempre. Yo seré para él un padre y él será para mí un hijo. Tu casa y tu reino permanecerán para siempre ante mí, y tu trono será estable eternamente’ ”.

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL SALMO 88

Su descendencia perdurará eternamente.

Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor y daré a conocer que su fidelidad es eterna, pues el Señor ha dicho: “Mi amor es para siempre y mi lealtad, más firme que los cielos.

Su descendencia perdurará eternamente.

Un juramento hice a David, mi servidor, una alianza pacté con mi elegido: ‘Consolidaré tu dinastía para siempre y afianzaré tu trono eternamente’.

Su descendencia perdurará eternamente.

El me podrá decir: ‘Tú eres mi padre, el Dios que me protege y que me salva’. Yo jamás le retiraré mi amor ni violaré el juramento que le hice”.

Su descendencia perdurará eternamente.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos (4, 13. 16-18. 22)

Hermanos: La promesa que Dios hizo a Abraham y a sus descendientes, de que ellos heredarían el mundo, no dependía de la observancia de la ley, sino de la justificación obtenida mediante la fe.

En esta forma, por medio de la fe, que es gratuita, queda asegurada la promesa para todos sus descendientes, no sólo para aquellos que cumplen la ley, sino también para todos los que tienen la fe de Abraham. Entonces, él es padre de todos nosotros, como dice la Escritura: Te he constituido padre de todos los pueblos.

Así pues, Abraham es nuestro padre delante de aquel Dios en quien creyó y que da la vida a los muertos y llama a la existencia a las cosas que todavía no existen. El, esperando contra toda esperanza, creyó que habría de ser padre de muchos pueblos, conforme a lo que Dios le había prometido: Así de numerosa será tu descendencia. Por eso, Dios le acreditó esta fe como justicia.

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO

Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

Dichosos los que viven en tu casa; siempre, Señor, te alabarán.

Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

CANTAMOS: CAMINARE, EN PRESCENCIA DEL SEÑOR

EVANGELIO

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo (1, 16. 18-21. 24)

Gloria a ti, Señor.

Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.

Cristo vino al mundo de la siguiente manera: Estando María, su madre, desposada con José y antes de que vivieran juntos, sucedió que ella, por obra del Espíritu Santo, estaba esperando un hijo. José, su esposo, que era hombre justo, no queriendo ponerla en evidencia, pensó dejarla en secreto.

Mientras pensaba en estas cosas, un ángel del Señor le dijo en sueños: “José, hijo de David, no dudes en recibir en tu casa a María, tu esposa, porque ella ha concebido por obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados”.

Cuando José despertó de aquel sueño, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor.

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

CANTAMOS: TU PALABRA NOS DA VIDA

 

REFLEXION DE LA LECTURA BIBLICA

“Jacob fue padre de José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, que es llamado Cristo” Mt 1, 16.18-21.24a

Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

En un comienzo San Mateo con su Evangelio busca una finalidad de demostrar el origen humano de Jesucristo y luego a través todo el Evangelio, probará con las profecías y milagros realizados por Jesús, su naturaleza divina, pero era preciso previo demostrar también su parentesco con los hombres a los que vino salvar. Así también, el interés de San Mateo, al presentarnos a Jesús como hijo de Maria, es el Cristo, el Mesías, profetizado en el Antiguo Testamento, venido al mundo para librar a los hombres de los pecados, es así como el dice “Jesucristo, hijo de David”, que es una expresión para denominar al Mesías

Cuando en versículo dice; ”Jacob fue padre de José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, que es llamado Cristo”, nos demuestra la generación virginal de Jesús y el papel de padre adoptivo que le compete a José, ya que de el se desprende que es el esposo de María y que no tiene parte alguna en la concepción de Jesús, pero si que tiene una responsabilidad legal y jurídica sobre el hijo de su esposa.

Éste fue el origen de Jesucristo: María, su madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo.

Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por el Profeta: "La Virgen concebirá y dará a luz un hijo a quien pondrán el nombre de Emanuel", que traducido significa: "Dios con nosotros".

Se debe destacar, a fin de entender de mejor forma este fragmento del evangelio, que la celebración del matrimonio entre los Judíos se hace en dos etapas, o dos actos esponsales o desposorios, estos suponen de antemano un compromiso real, de tal forma que al prometido desde ese momento ya lo llamaban esposo y no era factible quedar libre de este compromiso si no era por repudio.

Es así, como decimos que San José es un hombre Justo, él esta convencido de la virtud de María, aunque al principio se turbo porque no concia el misterio de la Encarnación, entonces entre el convencimiento de la santidad de María, se encuentra frente a un misterio que no le es fácil de comprender, y entre eso en un momento decide dejar a María.

No siempre, los Planes de Dios son fáciles de entender y nos pone duras pruebas y grande tribulaciones, esto es, dificultad o situación adversa o desfavorable causando en nosotros preocupación, disgusto, pena o sufrimiento moral, pero venidos de Dios, es un medio para nuestra santificación y nos acercan más a El, ya que nunca Dios no enviaría una situación difícil o de dolor sin resultar finalmente o terminar siendo beneficioso para nosotros sus hijos.

San José no conocía el misterio obrado en María, pero Ella si lo conocía, y dejo que Dios mismo saliera en defensa de su virtud y de esta forma luego sucedió.

San José fue un hombre justo con la justicia de Dios, y esta es la santidad, el confió en Dios, el canto el Salmo 34, 9, “Dichoso el hombre que se refugia en el Señor”, canto el Salmo 84, 13, “Señor de universos, feliz el hombre que confía en Ti”

COMPARTIMOS NUESTRA REFELXION

Después de la lectura, hacemos un poco de silencio y compartimos desde nuestra propia vida la Palabra, siempre en primera persona y mientras se expone el testimonio, los demás oramos.

ALABEMOS A DIOS

Cada madrugador hace una alabanza y luego todos repetimos: “TE ALABAMOS SEÑOR”

HACEMOS UN CANTO DE ALABANZA

PRECES, cada madrugar hace su petición, todos repetimos “TE LO PEDIMOS SEÑOR”

GUIA: Invoquemos a Dios, que confió a San José la custodia de su Hijo, y pidámosle que por su intercesión escuche lo que con fe queremos pedirle. Digamos:

Te rogamos, óyenos.

Para que la Iglesia del nuevo milenio cristiano sea como San José, fiel custodia, de los misterios del Verbo de Dios y para que se vea enriquecida con la constante intercesión del esposo de la Virgen María. Oremos al Señor.

Te rogamos, óyenos.

Para que mirando a San José, que supo contemplar al Hijo de Dios, muchos jóvenes fijen su mirada en Jesucristo que los ama, y lo sigan con generosidad: pidamos especialmente por los seminaristas y por los que los acompañan en su formación. Oremos al Señor.

Te rogamos, óyenos.

Para que los agonizantes y los que hoy dejarán este mundo, por intercesión de San José, descubran la misericordia de Dios que se les manifiesta y puedan dejar este mundo en paz. Oremos al Señor.

Te rogamos, óyenos.

Celebrante:

Ayúdanos, Señor, y ya que en nombre de San José, fiel custodio de tu Verbo encarnado, te hemos suplicado, no permitas que nunca nos apartemos de Ti, antes bien danos tu luz y tu verdad para permanecer atentos a tu voz y dóciles en tu servicio.

Por Jesucristo nuestro Señor.

Amén.

CANTAMOS: SEÑOR TU QUE PUEDES ESTO

PADRE NUESTRO brazos en alto

Amigos, oremos al Padre, brazos en alto recemos la oración que nos enseño nuestro Hermano Jesus.

ABRAZO DE LA PAZ, todo repetimos “la paz sea contigo”

Amigos, la Paz del Señor, venga a nosotros y nos haga hermanos. Antes de unirnos a Cristo, Príncipe de la Paz, por la Comunión de su Cuerpo, expresemos nuestro deseo de vivir en Paz, dándonos un fraternal abrazo.

COMUNION

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Oremos:

Señor, protege sin cesar a esta familia tuya que se alegra hoy al celebrar la festividad de san José, y conserva en ella la vida de la gracia que le has comunicado por medio de la Eucaristía.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

BENDICION FINAL y CANTO FINAL

 

 

El Señor les Bendiga

Pedro Sergio