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COMUNIDAD DE MADRUGADORES MONTE
CARMELO DE ÑUÑOA MADRUGADA DEL 16 de Febrero de 2008 ESTA FUE |
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CANTO DE
ENTRADA (A CARGO DE CRISTIAN) GUIA (LUIS
HERRADA): AMIGUISIMOS
MADRUGADORES EN EL NOMBRE DEL PADRE DEL HIJO Y DEL ESPIRITU
SANTO ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 26, 8-9 Mi corazón sabe que dijiste: “Busquen mi rostro”.
Yo busco tu rostro, Señor, no te apartes de mí. (PAUSA PARA MEDITAR) ORACIÓN COLECTA Señor, que nos mandaste escuchar a tu Hijo amado,
alimenta nuestro espíritu con tu palabra, para que, después de haber
purificado nuestra mirada interior, podamos gozar de la visión de tu gloria.
Por nuestro Señor Jesucristo. INVOCACION
AL ESPIRITU SANTO Amigos,
comenzamos la jornada de hoy, invocando al Espíritu Santo. Después de cada
invocación, todos repetimos “VEN ESPÍRITU SANTO” Cada madrugador hace al menos una invocación
personal. CANTAMOS:
ESPÍRITU SANTO VEN, VEN ACTO PENITENCIAL,
después de cada uno, todos repetimos “PERDÓN SEÑOR” Cada madrugador,
expone libremente porque pide perdón, en especial que es lo que le impide
orar. “Perdón Señor” CANTAMOS UN CANTO DE PERDON LECTURAS BÍBLICAS (del domingo 17 de febrero,) SALMO Sal 32, 4-5. 18-20. 22 R. Señor, que descienda tu amor sobre nosotros. La palabra del Señor es recta y él obra siempre
con lealtad; él ama la justicia y el derecho, y la tierra está llena de su
amor. R. Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles,
sobre los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte
y sustentarlos en el tiempo de indigencia. R. Nuestra alma espera en el Señor: Él es nuestra
ayuda y nuestro escudo. Señor, que tu amor descienda sobre nosotros, conforme
a la esperanza que tenemos en ti. R. EVANGELIO COMENTARIO
(GUIA) Seguir a Jesús
nos proporciona momentos de transfiguración gozosa; pero estos no duran
mucho, como quisiéramos, porque la definitiva transfiguración se nos dará
sólo con la resurrección. ACLAMACIÓN Cfr. Mt 17,
5 Desde la nube resplandeciente se oyó la voz del
Padre: “Éste es mi Hijo amado; escúchenlo”. CANTAMOS: CAMINARE EN PRESENCIA DEL
SEÑOR EVANGELIO Mt 17, 1-9 Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san
Mateo. Jesús tomó a Pedro, a Santiago y a su hermano
Juan, y los llevó aparte a un monte elevado. Allí se transfiguró en presencia
de ellos: su rostro resplandecía como el sol y sus vestiduras se volvieron
blancas como la luz. De pronto se les aparecieron Moisés y Elías, hablando
con Jesús. Pedro dijo a Jesús: “Señor, ¡qué bien estamos aquí! Si quieres,
levantaré aquí mismo tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para
Elías”. Todavía estaba hablando, cuando una nube luminosa los cubrió con su
sombra y se oyó una voz que decía desde la nube: “Éste es mi Hijo muy
querido, en quien tengo puesta mi predilección: escúchenlo”. Al oír esto, los
discípulos cayeron con el rostro en tierra, llenos de temor. Jesús se acercó
a ellos y, tocándolos, les dijo: “Levántense, no tengan miedo”. Cuando
alzaron los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús solo. Mientras bajaban
del monte, Jesús les ordenó: “No hablen a nadie de esta visión, hasta que el
Hijo del hombre resucite de entre los muertos”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús. REFLEXION BIBLICA: “Este es mi Hijo muy amado, en quien tengo puesta
mis complacencias; escúchenlo” Mt 17, 1-9 Autor:
Pedro Sergio Antonio Donoso Brant En aquel tiempo, Jesús tomó a Pedro, a Santiago y
a Juan, el hermano de éste, y los hizo subir a solas con él a un monte
elevado. A diferencia de otros fragmentos de los evangelios, en este no se
precisa el nombre del lugar, Mateo dice que es un monte elevado, pero la
tradición lo ha localizado en el Tabor, de aproximadamente La primera enseñanza importante es, que Jesús
había subido orar, él siempre lo esta haciendo, es un modelo que debemos
hacerlo parte de nuestra vida diaria, orar al Padre. En esta ocasión invita
tres de sus amigos íntimos, entregándonos una gran oportunidad para aprender
de este ejemplo, cuando Jesús invita a seguirlo, es porque nos esta dando la
oportunidad de ser testigo de las maravillas del Señor, como para darnos a
conocer cada instante de su vida. Prestemos atención a las invitaciones que
nos hace Jesús, tengamos disposición de atender sus palabras, y guardar
silencio para oírlo. De acuerdo al relato de Lucas, mientras Jesús
oraba, su rostro cambió de aspecto y sus vestiduras se volvieron de una
blancura deslumbrante. Ahí se transfiguró en presencia de sus apóstoles, y
como dice Mateo, su rostro se puso resplandeciente como el sol y sus
vestiduras se volvieron blancas como la nieve. De pronto aparecieron ante ellos Moisés y Elías,
conversando con Jesús, según Lucas, también aparecen resplandecientes. La transfiguración, es una experiencia profunda
de fe tenida por Pedro, Juan y Santiago, los amigos más íntimos de Jesús. Así
es, que como para llegar a conocer los momentos más transcendentes de Jesús,
necesitamos ser sus amigos íntimos, con una comunicación profunda, como la
que ellos tuvieron para percibir a Jesús en su verdadera identidad. Debe haber sido un instante de éxtasis, vieron la
realidad gloriosa de Jesús, aunque no se les mostró en toda su magnitud,
porque para llegar a entenderlo, tuvieron que conocer a través de la vida,
pasión y muerte y de sus propios sufrimientos y muerte, que hay que pasar por
esta última, la muerte, para llegar a la vida. Jesús nos transfigura nuestra vida, El nos ayuda
a descubrir la presencia de Dios en nosotros y nos llama a ser sus testigos
ante un mundo de contradicciones. Entonces Pedro le dijo a Jesús: Señor, ¡qué bueno
sería quedarnos aquí! Si quieres haremos aquí tres chozas, una para ti, otra
para Moisés y otra para Elías. Muchas veces soñamos con grandes templos y
majestuosos, no preocupamos por construir bellas Iglesias o templos muy bien
ambientados para Dios, sin embargo siempre debemos recordar que el lugar
favorito de El no deja de ser aquí entre nosotros, en el corazón de todos los
hombres, en nuestra familia, junto a los niños, a los trabajadores, a los
religiosos, sacerdotes, laicos, y con gran privilegio donde la calidez del
amor esta presente. Cuando aún estaba hablando, una nube luminosa los
cubrió y de ella salió una voz que decía: Este es mi Hijo muy amado, en quien
tengo puesta mis complacencias; escúchenlo. La manifestación de esta nube
luminosa, es una revelación de la divinidad, lo que los teólogos llaman
teofanía, es el símbolo de la presencia de Dios, y en ese momento sucede
allí. Dice el Evangelio que al oír esto, los discípulos cayeron rostro en
tierra, llenos de un gran temor, esto es porque en el Antiguo Testamento se
decía que no se podía ver a Dios y vivir (Ex 33:19; Lev 14:13; etc.). Esto es
lo que se acusa aquí. Pero debemos comprender, que esta es nuestra gran
instrucción que nos solicita Dios, escuchar a su Hijo amado, y eso nos debe
caracterizar para ser un servidor de verdad, oír siempre a Jesús, esta
actitud receptiva es para la palabra y la total aceptación de Cristo, es una
invitación a descubrir lo divino de sus enseñanzas y toda su obra. En esta
proclamación que hace el Padre de su Hijo, lo muestra como Dios, revelando la
filiación divina de Jesús. Por esos, la transfiguración consiste
esencialmente en la toma de conciencia, por parte de los tres apóstoles, de
que Jesús es verdaderamente el Mesías y además también revela que la persona
de Jesús, es el Hijo muy amado del Padre y trascendente que posee su misma
gloria divina. Luego, Jesús se acercó a ellos, los tocó y les
dijo: Levántense y no teman. Alzando entonces los ojos, ya no vieron a nadie
más que a Jesús. Mientras bajaban del monte, Jesús les ordenó: No le cuenten
a nadie lo que han visto, hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de
entre los muertos Estamos llamados también a transfigurarnos cada
vez más por la acción del Señor, la sociedad, el mundo, y nosotros en él, se
transformara cada vez que aceptamos la voz del Padre en su Hijo, cuando
escuchamos su Palabra y la llevamos a la vida. Aceptar las palabras de Jesús,
es una invitación a transfigurarnos, es decir a transformarnos en hombres
buenos, y salir al mundo a hacer el bien. Después
de la lectura, hacemos un poco de silencio y compartimos desde nuestra propia
vida ALABEMOS
A DIOS Cada madrugador
hace una alabanza y luego todos repetimos: “TE
ALABAMOS SEÑOR” HACEMOS
UN CANTO DE ALABANZA PRECES, cada
madrugar hace su petición, todos repetimos “TE LO
PEDIMOS SEÑOR” CANTAMOS: SEÑOR
TU QUE PUEDES ESTO PADRE NUESTRO
brazos en alto Amigos, oremos
al Padre, brazos en alto recemos la oración que nos enseño nuestro Hermano
Jesus. ABRAZO DE Amigos, COMUNION BENDICION
FINAL y CANTO FINAL
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El Señor les Bendiga Pedro Sergio |