|
TESTIMONIO DE LA MADRUGADA DEL 1 DE SEPTIEMBRE SÁBADO 1 DE SEPTIEMBRE REGRESO Y RE-ENCUENTRO |
|
Pancho, Ricardo, Lucio,
Jorge, Luis, Manuel, Juan Ricardo Pedro (adelante) |
|
Este
es una jornada muy especial, por tanto la dedicaremos al agradecimiento al
Señor, por ser tan maravilloso con nosotros. ANTÍFONA DE
ENTRADA Tú eres feliz,
Virgen María, porque llevaste en tu seno al Creador del universo. Engendraste
a tu Creador, y permaneces virgen para siempre. Canto
Inicial ”A EMPAPARME DE TI” Queridos hermanos
madrugadores: Caminamos
en el tiempo glorioso del re-encuentro con nuestro Señor, no conocíamos hasta
ahora la alegría de compartir en comunidad la oración, el orar por mi, por mi hermano y por nuestros diarios acontecimientos
mediante los cuales el Señor resucitado se nos hace presente como sus
apóstoles y discípulos. La experiencia de que estamos atesorando en cada uno
de nuestros encuentros, nos compromete cada vez más a ser hermanos y a
dedicarnos a vivir solo pensando en hacer el bien, como lo han hecho tantos
hermanos en la historia del mundo en su camino a ser santos, algunos anónimos
y otros por todos conocidos. Nuestra
alegría incipiente y tímida del primer que participamos en esta comunidad,
van en aumento, pues no salimos del asombro ante las maravillas que hace el
Señor por mostrarnos el amor que nos tiene. No podemos dejar de reconocer
este hecho grandioso que sustenta nuestra fe. ¡Aleluya! , ¡Aleluya!, ¡Aleluya!. Estamos contentos y queremos dedicar este día a dar
gracias al Señor. Cuando
vio Yahveh que Moisés se acercaba para mirar, le llamó de en medio de la
zarza, diciendo: -- ¡Moisés, Moisés! -- El respondió: -- Heme aquí. -- . Le
dijo: -- No te acerques aquí; quita las sandalias de tus pies, porque el
lugar en que estás es tierra sagrada. --. Y añadió: -- Yo soy el Dios de tu
padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. (Exodo 3, 4) Nosotros,
antes que nada, --para celebrar dignamente este encuentro, solicitamos de
Dios primero el perdón de nuestras culpas. Lo hacemos, porque cuando vamos a
entrar en la Presencia divina, debemos examinar previamente nuestra
conciencia ante el Señor (1Cor 11,28), y pedir su perdón. -- Los limpios de
corazón verán a Dios -- (Mt 5,8). PEDIMOS
PERDON Tú
que viniste al mundo para salvarnos: Señor, te piedad. R/. Señor, te piedad. Tú
que nos visitas continuamente con la gracia de tu Espíritu: Cristo ten piedad R/.
Cristo ten piedad Tú vendrás
un día a juzgar nuestras obras: Señor, te piedad. R/. Señor, te piedad. Oh
Dios, fuente de todo bien, escucha sin cesar nuestras súplicas, y concédenos,
inspirados por ti, pensar lo que es recto y cumplirlo con tu ayuda. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que
vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios por los
siglos de los siglos. -Amén. LAUDES Sábado
I semana INVITATORIO
V.
Señor, abre mis labios. R.
Y mi boca proclamará tu alabanza. Ant
Del Señor es la tierra y cuanto la llena, venid adorémosle. HIMNO
En
el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu, salimos
de la noche y estrenamos la aurora, saludamos
el gozo de la luz que nos llega resucitada y
resucitadora. Tu
mano acerca el fuego a la tierra sombría, y
el rostro de las cosas se alegra en tu presencia; silabeas
el alba igual que una palabra, tú
pronuncias el mar como sentencia. Regresa,
desde el sueño, el hombre a su memoria, acude
a su trabajo, madruga a sus dolores; le
confías la tierra, y a la tarde la encuentras rica de
pan y amarga de sudores. Y
tú te regocijas, oh Dios, y tú prolongas en
sus pequeñas manos tus manos poderosas, y
estáis de cuerpo entero los dos así creando, los
dos así velando por las cosas. ¡Bendita
la mañana que trae la noticia de tu
presencia joven, gloria y poderío, la
serena certeza con que el día proclama que el
sepulcro de Cristo está vacío! Amén. SALMODIA
Ant.
1 Me adelanto a la aurora pidiendo auxilio. -
Salmo 118 - Te
invoco de todo corazón; respóndeme
Señor, y guardaré tus leyes; a
ti grito: sálvame, y
cumpliré tus decretos; me
adelanto a la aurora pidiendo auxilio, esperando
tus palabras. Mis
ojos se adelantan a las vigilias de la noche, meditando
tu promesa; escucha mi voz por tu misericordia, con
tus mandamientos dame vida; ya
se acercan mis inicuos perseguidores, están
lejos de tu voluntad. Tú
Señor, estás cerca, y
todos tus mandatos son estables; hace
tiempo comprendí que tus preceptos los
fundaste para siempre. Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como
era en un principio, ahora y siempre, por
los siglos de los siglos. Amén. Ant.
1 Me adelanto a la aurora pidiendo auxilio. Ant.
ORACIÓN
COLECTA Dios
misericordioso, ven en ayuda de nuestra debilidad, para que al celebrar a la
Virgen María, Madre de Dios, por su poderosa intercesión nos libres de todo
mal. Por nuestro Señor Jesucristo. SALUDAMOS
A MARIA CON EL “ANGELUS” V.
El Ángel del Señor anunció a María, R.
Y concibió por obra del Espíritu Santo. Dios
te salve, María, llena de gracia, el Señor es contigo. Bendita eres entre
todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa
María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de
nuestra muerte. Amén. V.
He aquí la esclava del Señor. R.
Hágase en mí según tu palabra. Dios
te salve, María, llena de gracia, el Señor es contigo. Bendita eres entre
todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa
María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de
nuestra muerte. Amén. V.
Y el Verbo se hizo carne. R.
Y habitó entre nosotros. Dios
te salve, María, llena de gracia, el Señor es contigo. Bendita eres entre todas
las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa
María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de
nuestra muerte. Amén. V.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, R.
Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. ORACIÓN Te
suplicamos, Señor, que derrames tu gracia en nuestras almas para que los que,
por el anuncio del Ángel, hemos conocido la encarnación de tu Hijo
Jesucristo, por su Pasión y Cruz seamos llevados a la gloria de su Resurrección.
Por el mismo Jesucristo R.
Amén. ORACION
POR NUESTRA COMUNIDAD DE MADRUGADORES MONTECARMELO ORACIÓN COMUNITARIA –
PREPARADAS POR PEDRO SEÑOR,
TE POR NUESTRA COMUNIDAD: Jesucristo, Maestro y amigo: estamos en ruta por un
mundo de recelos y odios. Nos da miedo la soledad estéril. Queremos ir en
compañía, juntos, juntos en el amor. Protege nuestra amistad. Hazla cordial
en el trato, sincera y fiel en la entrega. Haya siempre entre nosotros
confianza total, intimidad plena. Jamás el temor y la duda. Un solo corazón
que comprende y ayuda. Amigos de verdad y de todas las horas. Santa Maria de
la amistad limpia. Llévanos a Jesús, unidos en el amor. Amen SEÑOR
TE PEDIMOS POR NUESTROS HIJOS: Señor, ilumina la mente de nuestros hijos para
que conozcan el camino que tú has querido para ellos, para que te puedan dar
gloria y alcancen la salvación. Sosténlos con tu fuerza, para que alienten en
su vida los ideales de tu Reino. Ilumínanos también a nosotros, sus padres,
para que les ayudemos a reconocer su vocación cristiana y a realizarla
generosamente, colaborando con tus inspiraciones interiores. Amén. SEÑOR
TE PEDIMOS POR NUESTRAS ESPOSAS: Nuestras esposas- siempre están pidiendo por
nosotros, sus maridos, es entonces justo es que nosotros alguna vez pidamos
por ellas. De
nuestras esposas, se dicen cosas bellísimas y se lo merecen, ojalá nunca
pudiera decirse nada malo de ellas. Sin embargo, nosotros a veces no nos
damos cuenta y no las tratamos como se merecen. Señor. concédenos
comprender a nuestras esposas, aléjanos de todo egoísmo y machismo. Concédenos
que ellas sepan amar a sus hijos con amor intenso, con amor cristiano, Que
amen a Dios en sus hijos. Que todo su amor sea para encaminarlos a él. Si
Señor, nosotros esperamos que críen a nuestros hijos con esmero y delicadeza,
y que sean ellas quienes los eduquen directamente, no hay pretexto que las
exima de ese deber, pero nosotros tampoco tenemos pretexto para no ayudarlas,
por tanto, haznos comprensivos con su tarea, para que les ayudemos con
cariño. Haz,
Señor, que el modelo de nuestras esposas, como madres sea tu
Madre bendita. Virgen Santísima, te rogamos que sea la protectora de nuestras
esposas. Lo
más sublime de una mujer es ser esposa y madre buena. Señor, haz que así sean
ellas. Amén. SEÑOR,
TE PEDIMOS POR NOSOTROS MISMOS, POR QUE ESTAMOS MAS VIEJOS: Si Señor, nos
sabemos aún jóvenes, pero nos estamos volviendo viejos; los jóvenes nos
hablan con respeto y temen que les contemos anticuadas historias, no podemos
no sentir el cambio generacional. A veces
no comprendemos nada del mundo de hoy y sentimos el vacío en torno nuestro.
Sabemos que tú no eres un Dios tranquilo para viejos achacosos, sino el Dios
vivo, inagotable siempre en su novedad, contemporáneo de la actual
transformación del mundo. Comulgando
tu pan vivo nos sentimos rejuvenecer: de él sacamos vigor para no sentirnos a
nuestra edad, ya como ancianos, aunque vamos a ese tiempo de aquellos que se
pierden en los recuerdos del pasado, por eso te pedimos, concédenos, el
preparar dignamente nuestra tercera edad
dar sentido a nuestros días actuales. Que sepamos ofrecer cariño a los
nietos que ya están, y a los que van a venir, y vivir en el afecto de
nuestros hijos. Amén. LITURGIA
DE LA PALABRA REFLEXIONAMOS
SOBRE LAS ENSEÑANZAS DE JESUS Aclamación
antes del Evangelio Aleluya,
aleluya. Dios
ha reconciliado consigo al mundo, por medio de Cristo, y nos ha encomendado a
nosotros el mensaje de la reconciliación. Aleluya.
Gloria
a ti, Señor. CANTAMOS
EL ALELUYA EVANGELIO
Mt 25, 14-30 Evangelio
de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo. Jesús
dijo a sus discípulos esta parábola: “El reino de los cielos es como un
hombre que, al salir de viaje, llamó a sus servidores y les confió sus
bienes. A uno le dio cinco talentos, a otro dos, y uno solo a un tercero, a
cada uno según su capacidad; y después partió. En seguida, el que había
recibido cinco talentos fue a negociar con ellos y ganó otros cinco. De la
misma manera, el que recibió dos ganó otros dos; pero el que recibió uno solo
hizo un pozo y enterró el dinero de su señor. Después de un largo tiempo,
llegó el señor y arregló las cuentas con sus servidores. El que había
recibido los cinco talentos se adelantó y le presentó otros cinco. “Señor –le
dijo– me has confiado cinco talentos: aquí están los otros cinco que he
ganado». «Está bien, servidor bueno y fiel –le dijo su señor–; ya que
respondiste fielmente en lo poco, te encargaré de mucho más: entra a
participar del gozo de tu señor». Llegó luego el que había recibido dos
talentos y le dijo: «Señor, me has confiado dos talentos: aquí están los
otros dos que he ganado». «Está bien, servidor bueno y fiel; ya que
respondiste fielmente en lo poco, te encargaré de mucho más: entra a
participar del gozo de tu señor». Llegó luego el que había recibido un solo
talento. «Señor –le dijo–, sé que eres un hombre exigente: cosechas donde no
has sembrado y recoges donde no has esparcido. Por eso tuve miedo y fui a
enterrar tu talento: ¡aquí tienes lo tuyo!». Pero el señor le respondió:
«Servidor malo y perezoso, si sabías que cosecho donde no he sembrado y
recojo donde no he esparcido, tendrías que haber colocado el dinero en el
banco, y así, a mi regreso, lo hubiera recuperado con intereses. Quítenle el
talento para dárselo al que tiene diez, porque a quien tiene, se le dará y
tendrá de más, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene. Echen
afuera, a las tinieblas, a este servidor inútil; allí habrá llanto y rechinar
de dientes»”. Palabra
del Señor. COMENTARIO
DE ESTA LECTURA Pedro
Sergio En
aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: "El Reino de
los cielos se parece también a un hombre que iba a salir de viaje a tierras
lejanas; llamó a sus servidores de confianza y les encargó sus bienes. El
Evangelio de hoy, nos trae una parábola alegorizante, es decir figurativa o
simbólica. Según nuestras costumbres, si vamos a emprender un viaje, no
disponemos de nuestros bienes por este hecho, sin embargo en la parábola de
hoy, el amo, les confía a sus siervos su hacienda y lo distribuye a tres categorías
de siervos. Nuevamente
Jesús nos esta haciéndonos ver como debemos ser en nuestra vida terrena para
llegar a vivir en el Reino. Nosotros somos en este relato los siervos y los
bienes que nos son confiados, es decir los talentos, son todas esas condiciones
con la que Dios nos ha dotado a cada uno, tales como la inteligencia, la
capacidad de generar amor, de hacer felices a los demás y los bienes
naturales. El
talento, más que una moneda, era el peso de un determinado número de dinero.
En aquel tiempo, el talento era una unidad contable que equivalía a unos Después
de mucho tiempo volvió aquel señor. Con ello se da margen suficiente a la
producción de los bienes confiados. Pero el primero y único acto que se
destaca, por su valor de enseñanza, es el que pide cuentas de los “talentos”
entregados a aquellos siervos. Los
dos primeros, gozosos, le traen el doble de lo entregado: el primero recibió
cinco talentos, y logró otros cinco; el segundo, con dos, logró otros dos. El
Señor los felicita por haber sido “siervo bueno y fiel.” Han sido fieles en
“lo poco.” Pero como ya he comentado, cinco y dos talentos eran una fortuna
cuantiosa, hagamos la cuenta para dimensionar cuanto era: Los cinco
“talentos” eran equivalentes a 30.000 denarios, y los dos “talentos”
equivalían a 12.000, es decir el jornal de 30.000 y 12.000 días. El felicitar
por haber sido fiel en lo “poco,” siendo una cantidad excesiva, en todo caso,
probablemente se destaca por su valor simbólico: la abundancia y excelencia
de los dones de Dios. El
premio será una mayor abundancia de dones: si aquí se le encargó de
administrar una cantidad limitada, lo “poco,” el premio será “constituirlo
sobre lo mucho.” Así, de administrador limitado pasa a ser mayordomo. El
premio es “entrar en el gozo de su señor,” cuyo significado alegórico, como
luego se verá, es el premio definitivo mesiánico. Lo mismo pasa y se dice con
el mismo cliché proporcional, con el segundo siervo. Pero
al llegar el siervo al que, por sus condiciones, se le había dado un solo
“talento,” el señor le dirá, torpe y osadamente, como disculpa de su temor y
de su inactividad, que “lo escondió en tierra,” para asegurarlo así incluso
del robo de ladrones, por temor al Señor, y las razones que da, son: “eres
hombre duro, que quieres cosechar donde no sembraste y recoger donde no
esparciste.” De
hecho, como explicación, se añade lo siguiente: “Porque al que tiene, se le
dará y abundará; pero a quien no tiene, aun lo que tiene se le quitará”. La
enseñanza doctrinal fundamental es clara: Dios exige que los seres humanos
rindan, religiosamente, los valores que Dios les confió, preparándose así al
glorioso regreso del Señor. En
efecto, lo que debemos aprender de este relato, es que todos tenemos la
necesidad de hacer fructificar los dones recibidos, de una manera esforzada,
exigente y constante durante toda nuestra vida. Tenemos la necesidad de
producir buenas obras, y estas buenas obras deben ser realizadas
proporcionalmente a los dones recibidos, ya que los talentos de la parábola
designan la capacidad que recibimos para hacer buenas obras. El
tiempo que dura el viaje del señor o el amo, representa nuestra vida, y el
regreso inesperado, el fin de la vida terrenal, la muerte, el arreglo de las
cuentas, la rendición de cuentas, es el juicio. El Señor, nos esta enseñando
con este relato, es que todos tenemos que corresponder a las gracias que
hemos recibido, hayan sido estas mayores o menores. Aquel que recibió mucho,
deberá rendir cuenta por lo mucho que recibió, y se le exigirá muchos frutos,
así se manifiesta diciendo al que hizo fructificar: "Está bien, servidor
bueno y fiel; ya que respondiste fielmente en lo poco, te encargaré de mucho
más: entra a participar del gozo de tu señor". Pero aquel que recibió
poco, también está obligado a responder por aquello que recibió, y al no
hacerlo le dijo: "Servidor malo y perezoso, si sabías que cosecho donde
no he sembrado y recojo donde no he esparcido, tendrías que haber colocado el
dinero en el banco, y así, a mi regreso, lo hubiera recuperado con
intereses”. Observamos
como el servidor que recibió un talento lo enterró y no lo usó, y fue
reprendido duramente por ello. Nos enseña el Señor, que no es suficiente
evitar el no utilizar nuestro talento para el mal, el servidor no malgastó su
talento en cosas inservibles ni en maldades, pero no fue capaz de realizar
cosas positivas con el. Dios
sabe por que nos entrega cantidades distintas de talentos y no son
comparables nuestros talentos con lo que otros han recibido. Se nos ha
otorgado una vida de talento y somos invitados por Dios a utilizar lo que nos
otorgado para su gloria. Nos
hacemos algunas preguntas y estas pueden ser, ¿Qué talento poseo? ¿Cuáles son
mis dones y que de bueno puedo obrar mediante ellos? ¿Qué soy capaz de
realizar por la gracia de Dios? ¿Qué bien, si omito realizarlo, nunca será
realidad?, Cada uno hemos de contestar a estas cuestiones por sí mismo. Tenemos
que pensar en nuestra vida toda en servicio y entrega a Dios, para su honor y
gloria, trabajar en nuestra vocación en servicio a los que nos rodean, en
favor de la paz y la justicia, de la comprensión entre los seres humanos, del
bien común, es parte integral del servir a Dios y darle gloria. La justicia,
la honestidad y solidaridad, con la que vivimos cotidianamente es sustancial
a la realización del reino de Dios. Debiera
ser nuestro anhelo hacer el mejor y mayor uso posible de los talentos que
Dios nos ha brindado. Hemos de estar siempre dispuestos y abiertos a hacer
algo más o algo mejor de lo que ya estamos realizando a fin de que Reino de
Dios se haga realidad en la tierra así como ya lo es en los cielos. Como
vemos entonces, esperar el Reino no es quedarse parados a ver qué sucede,
sino trabajar para que se haga realidad ahora mismo. La persona que escondió
su talento, es como el que guarda la fe entre sus recuerdos, el que nunca se
arriesga a tomar iniciativas fructíferas, el que no tiene el valor de
emprender algo nuevo. Los
que arriesgaron sus talentos son los que desean colaborar con Dios, que
necesita la cooperación de los hombres, no porque El no pueda obrar solo,
sino porque nos hace partícipes de la salvación del mundo. Arriesgando
construimos en la tierra, y esta obra se convierte en el inicio de lo que
seremos en el cielo. Confiar en Dios y en nosotros mismos es confiar en los
talentos que Dios nos ha dado para ponerlos al servicio de los demás. QUEREMOS
RELFLEXIONAR SOBRE LAS ENSEÑANZAS DE JESUS. Señor
queremos ahora, desde nuestra propia vida, compartir tu palabras, nuestras
reflexiones, nacen de nuestro corazón.
(breves reflexiones individuales)
ORACION
POR NUESTRAS NECESIDADES Hermanos,
con confianza, hagamos nuestras plegarias por las cosas que necesitamos (Cada
uno dice sus intenciones) OREMOS/ESCUCHANOS SEÑOR TE ROGAMOS ACCION
DE GRACIAS Demos
gracias al Señor, porque él es bueno. Señor queremos agradecerte y alabarte
(Breves agradecimientos individuales) POR ESTO GRACIAS SEÑOR/GRACIAS SEÑOR Amado
Padre, escucha nuestra oración que nos enseño tu Hijo Jesucristo, y
concédenos cuanto te pedimos a través de ella. PADRENUESTRO LA
PAZ Hermanos,
nos vamos a unir con Cristo, hagámoslo dignamente y con paz entre nosotros,
abracémonos fraternalmente. COMUNION ORACION
DESPUES DE COMUNION Te
pedimos, Padre, que grabes en nuestros corazones los misterios de la
verdadera fe, para que, reconociendo en el Hijo de María al que es verdadero
Dios y verdadero hombre, seamos salvados por el poder de su resurrección y
alcancemos la eterna alegría. Por Jesucristo nuestro Señor. BENDICION
FINAL PEDIMOS
A DIOS QUE NOS BENDIGA CANTO
FINAL Canto
de salida (Todos juntos) “LA ALEGRIA DEL CAMINO”
|
|
Pedro Sergio Antonio Donoso Brant |