Quienes somos?, porque madrugamos?, porque la necesidad de orar?, porque orar en comunidad?

Padre Pancho

Fernando

Pedro

Raúl

manuel

Lucio

Francisco

Luis

Alejandro

Juan Ricardo

Raul

Ricardo

Cristian

Rene

Mario

Patricio

 

Manuel

Mi nombre es Manuel. Estoy felizmente casado con Cecilia y tengo 2 hermosas hijas Maria Jesús y Maria José. Soy católico, muy mariano y soy MADRUGADOR.

En la parroquia trato de servirle al Señor y a mis hermanos en la misa del sábado en la noche. Este año recibí el inmerecido regalo de ser nombrado Ministro de comunión, honor que asumo con la humildad del burrito que traslado al Señor en su entrada triunfal en Jerusalén porque nunca seré digno de llevar a tan real pero insondable milagro de amor, el cuerpo y la sangre de cristo  en la pequeñez de las formas de pan y vino que solo la grandeza infinita del misterio de Dios nos puede dar, la Eucaristía.

Recuerdo que un día viernes trabaje 15.00 hrs. continuas, el sábado siguiente estaba frió y nublado, la cama estaba rica pero igual me levante porque teníamos madrugada.

¿Porque madrugo?.

En mi historia de vida personal  hace mucho tiempo atrás descubrí en un grupo de oración una fuerza especial que entonces no conocía ni comprendí, ahora se que era la presencia del Señor, porque El lo prometió  “Cuando dos o más se reúnan en mi nombre Yo estaré con ellos”, y El siempre cumple sus promesas. Desde entonces mi gusto y necesidad por la oración siempre a crecido.

Cuando el Padre Pancho (nuestro sabio e invaluable guía) me invito a este grupo de inmediato no me gusto la discriminación que deja fuera a  la mujer, (que son un gran e indispensable aporte). Después entendí que es por un tema de testimonio varonil dirigido especialmente a los hombres que algunos por ser muy recios creen no necesitar a Dios; no  saben que para llegar al reino de los cielos debemos ser como los niños.

Las madrugadas de oración de los sábados para mi tienen una apreciada y  doble  dimensión de encuentro. Primero con el Señor que nos reúne y se encuentra con nosotros espiritualmente y sacramentado. Segundo con mis hermanos madrugadores que  compartiendo la oración, la Palabra y después el desayuno (con unas marraquetas crujientes y muy ricas) me une a ellos fraternalmente de una manera muy especial. Creo que juntos somos más, juntos formamos comunidad, juntos somos pueblo de Dios.

Después de muchos años de caminar por este mundo, gracias  a Dios he descubierto que la FElicidad comienza con FE, FE en nuestro Señor y para mi, el primer paso hacia Dios es la oración personal que puedo tener en todo momento con formulas dadas por la iglesia o libre y espontánea, invitando al Señor a participar en mi quehacer cotidiano del día a día,  pero esta oración se complementa y potencia en la oración comunitaria y en nuestro grupo el encuentro con el Señor es tan esperado como patente  que siempre me impulsa a ir.

Con la oración, reflexiones y presencia de mis hermanos madrugadores siempre recibo respuestas, enseñanzas y fuerza que me anima y guardando la distancias,  como Pedro en el monte Tabor  dijo “es bueno estar aquí”, yo en el monte Carmelo también  digo es bueno estar aquí, porque es Su presencia la que nos llena de alegría y son Sus mandatos los que nos llenan de paz.

Siendo la plaza Ñuñoa un centro cívico y cultural con vida bohemia muy activa me gusta disfrutar el silencio de la madrugada roto solo para la alabanza, agradecimiento y dialogo íntimo con nuestro Señor. Que por su infinita misericordia El haga despertar el gusto por la oración a muchos varones para que también ellos se puedan encontrar con Jesús resucitado, vivo y presente en sus vidas.

Por ultimo (para no ser tan latoso), quiero decir que este testimonio sobre el poder de la oración lo escribo para ti hermano, con el único  valioso  objetivo de que  te  motives y te acerques.

La paz del Señor no es solo la ausencia de guerra y temor, es Pertenencia al pueblo escogido, es Identidad de hijo de Dios.

Tú nunca conocerás la paz lejos de Jesús. Si  en estas líneas encuentras “algo” que te inquiete no lo dudes acércate porque no es solo teoría, tiene la valides de ser una experiencia de vida.

Acércate porque con tu voz, con tus manos, con tu corazón los madrugadores seremos mejor, la iglesia será mejor, el mundo será un lugar mejor.

Mi proceso de acercarme al Señor (conversión, le llaman algunos) nunca termina, pero la riqueza espiritual que voy encontrando también nunca termina, y descubriendo , por ejemplo, la maternidad de Maria, los sacramentos, la palabra de Dios y muchos otros tesoros aparte de  siempre sorprenderme, me llenan de certeza de que estoy en camino verdadero;  de que el fin de este camino no esta en el Parque del Recuerdo;  de que el  Señor esta siempre con nosotros y  que el peligro solo esta en mi autosuficiencia, en mi rebeldía,  en mi deseo de buscar la felicidad a mi manera .Para esto la oración perseverante es el ancla que nos asegura, es luz para discernir,  es garantía de  conversión y nosotros los madrugadores somos un grupo de oración.

 

Para nuestro Señor que siempre tiene compasión de nuestra mediocridad pero que nos invita, anima y ayuda a alcanzar la perfección en el Amor. Para El que es el Amor sea siempre todo el honor.


Pedro

Mi nombre es Pedro, tengo 56 años, soy casado y tengo 5 hijos, me integre a esta comunidad en tiempos de cuaresma del 2007, vengo de la comunidad de madrugadores de Santiago-Providencia, participo en la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen, como coordinador de la Liturgia de la Misa de los Sábados, los martes a las 19:30, realizo el servicio de la Liturgia (Excepto cuando se celebra la Eucaristía)

Porque madrugo?;  Por que me parece hermoso pedirle al Señor al empezar el día, me pone contento rogarle temprano a María Santísima para que me ayude a alejarme de las tinieblas del pecado y porque en el silencio del alba, encuentro la paz para pedir a Dios que me hagas alcanzar la luz verdadera que es Cristo.

Mi necesidad de orar; Tenemos la posibilidad de hablar con Dios. También tenemos el derecho. Pero también tenemos necesidad: somos indigentes, pobres criaturas, sujetas a mil necesidades y carencias, y sometidas a todas las pasiones humanas, y víctimas de tantas calamidades, enfermedades, pobrezas y muerte. Necesitamos la ayuda de Dios y la buscamos con las primeras luces de la mañana, en el silencio de la madrugada, para oír mejor al Señor.

La necesidad de estar en una comunidad: Así como María rodeada de los apóstoles, que permanecieron en oración y esperaron juntos la efusión del Espíritu del Señor, es bueno rezar en comunidad. Aún sabiendo que la oración es una intima relación con Dios, pertenecemos  a una comunidad y buscamos el bien de ella y hacemos de la oración una realidad compartida y comunitaria, orando como comunidad, con la comunidad y por la comunidad. La imagen de una comunidad reunida en oración es un testimonio que mueve a la fe; invita a entrar en oración.

El encanto de trabajar en comunidad de madrugadores; Me trae gran satisfacción, el trabajo comunitario entre los madrugadores, nos solo tenemos oportunidad de programar nuestras actividades, además, podemos dialogar, compartir y hacer vida fraterna, y aprender de la generosidad de la entrega compartida en oración.


 

Juan Ricardo

Mi nombre es Juan Ricardo, soy un calerano cuyos primeros pasos  en la Fé  lo dí, en la Escuela Cemento Melón de los Hermanos Maristas, creo que el haber pasado por este colegio, me marcó para toda la vida, porque,  fui educado bajo la conducción y protección de María Santísima, primero como Cruzado Eucarístico y luego como Legionarioa de María. 

Hoy en mi edad madura,  me encuentro casado desde hace 25 años, con Ivonne, con quien tenemos 4 hijos y  a quienes hemos dedicado nuestro esfuerzo de la vida diaria, en los primeros años de matrimonio tuvimos un gran regalo, haber participado por mas de 12 años en la familia Shoensttatiana, teniendo primero  en La Serena y luego en Valdivia, la oportunidad de compartir con  dos grupos de vida, que fueron pilares fundamentales, porque  nos dieron la fuerza para no tan solo,  vivir lejos de nuestras familias originales, sino para ir enfrentando en comunidad los avatares de la vida cotidiana e ir  creciendo en la fe. 

En la actualidad  me encuentro en  Santiago,  la capital,  con toda su inmensidad, complejidad y dificultad, que significa para un provinciano,  en ella  quiero,  ver realizado el sueño, de llegar a  ser un HIJO PREDILECTO y lo digo no por arrogancia, sino muy por el contrario, sino   porque siento que DIOS PADRE, nunca me ha abandonado y ello lo quiero compartir con todo el mundo y hoy lo hago con mis  hermanos madrugadores.

PORQUE MADRUGO?

Primero,  porque creo, es un llamado que me hace el Padre  y que trato de obedecer. En este llamado me pide que junto a otros hermanos, podamos formar un gran equipo (comunidad), que sea  capaz de cumplir la misión que Jesús enseñó a sus primeros discípulos, amarnos los unos a los otros, pero  lo  que parece tan fácil y simple, resulta tan  complicado  en el día  a día, porque al estar rodeados por el pecado, necesitamos del apoyo de todos y cada unos de los que compartimos el ideal del REINO.

Segundo, porque estoy convencido que junto a la oración personal e intima que cada uno tiene con el PADRE, es imprescindible en esta vida terrena, contar con el apoyo y la fuerza que da la oración comunitaria, hay un dicho muy popular  "la unión hace la fuerza" y con la oración comunitaria podremos transformarnos primero nosotros,  para luego transformar el mundo.

Tercero, porque me permite conocer y compartir  experiencias, vida y conocimientos, de personas y personalidades muy diversas, lo que junto con  permitirnos crecer y enriquecernos espiritual y humanamente, también disfrutar gratos momentos de convivencia.  

Finalmente porque creo que  el esfuerzo de levantarse temprano el regalarle nuestras alegrías y contarle nuestra penas y dolores.   ÉL como Padre las acoge.


Lucio

Mi nombre es Lucio, soltero, soy Católico Apostólico Romano, más Cristólogo que Mariano y soy madrugador.  Nací en la hermosa ciudad de Valdivia, y diría de profundas raíces Valdiviana de parte de mis padres y de mis abuelos.  Mi primera cercanía a la fe Católica, creo que fue en la escuela primaria, a pesar de la religiosidad de mi madre, en mi casa nunca se oró en familia, al menos que recuerde, se oraba en silencio y en solitario, pero si recuerdo de las oraciones de mi madre, encendía una vela, no sabía lo que eso significaba.  Mi bautizo fue a los 9 años, recuerdo que en esa época en la clase de religión, me eximían, porque era “moro”, tampoco entendía esto, hasta que fui bautizado junto a mis dos hermanos en una ceremonia que recuerdo con emoción, así comienza mi vida Católica.

Hoy que han pasado algunas décadas, con canas y con más experiencia y con la ayuda del Espíritu Santo, me incorporé a los Madrugadores, por invitación del hermano Jaime, y desde entonces he estado en todas las madrugadas desde Septiembre del 2006, más aprendiendo de mis otros hermanos, en la oración, en la reflexión, en el canto, en el silencio, en el agradecimiento y, especialmente, a orar en comunidad, todo esto es nuevo para mi, es experiencia nueva que la asimilo en toda su magnitud, y agradezco a Jaime por la invitación y por la cariñosa acogida de los hermanos Manuel, Juan Ricardo, Raúl, Gerardo de Pedro Sergio, del Diácono Fernando y del Padre Pancho.  La necesidad de orar, creo que en mí existió siempre, siempre busqué a Dios, a la Santísima Virgen, pero por formación y educación, mis oraciones han sido en silencio y en la soledad, ya sea en la Iglesia o en mi casa, y con mucho recogimiento, esa ha sido siempre mi forma de orar, creo que estoy en íntima comunión con El, a veces brotan lágrimas que se asoman solas y siento que me asusta esta reacción, pero si Dios así lo quiere, que así sea.

Hay en la madrugada, junto a mis hermanos (vaya familión), una mística que me hace sentirme protegido, hay una sensación de que el Espíritu del Padre, está presente, que la siento, soy diferente, hago cosas que nunca antes hacía, y lo hago con gusto, eso lo he logrado en la oración en comunidad, expresar antes mis pares, mis alegrías, mis tristezas, mis éxitos, mis fracasos, con un ESCUCHANOS SEÑOR TE ROGAMOS, que siento que las paredes de la Capilla vibran con esta oración, sólo Dios sabe con cuánta fe y entrega pedimos su ayuda, su misericordia, sin sentir vergüenza ante los demás. 

¿Porque oramos en comunidad?.  Siempre por formación profesional, tanto en relaciones públicas como en comunicación y todo lo relacionado con el campo de las ventas, he sido un entusiasta partidario del trabajo en equipo, creo que la “unión hace la fuerza”.  Eso lo puedo apreciar en nuestras madrugadas, las cadenas de oración, ¡que fuerzas hay en ellas! que mística más apostólica hay en la oración en comunidad, si oraramos todos juntos que feliz sería el mundo.  La sociedad actual, tan disgregada por las contingencias diarias del vivir, todos vivimos con el acelerador a fondo, no tenemos tiempo para orar, para acercarnos al Padre, sólo cuando estamos en peligro, o en situación de riesgo nos acordamos de El.  Muchas veces, oramos en el auto, en el bus, en el metro, algunos portamos un Rosario o un Denario, pero repetimos y repetimos sin abrir nuestros corazones, son letanías que no nos dejan nada.  No reflexionamos, no conversamos con Dios, tampoco leemos su palabra que es el diálogo de El para con nosotros.  Hoy vemos con asombro como jóvenes adolescentes y hombres adultos que portan un Rosario en el auto como adorno, sin darle su verdadero significado, porque es moda, ¡bendita moda! al menos lo usan y se acercan un poco a la Iglesia.

¿PORQUE MADRUGAMOS?. 

Hoy en otoño, hace frío, hay neblina, podríamos quedarnos en cama hasta más tarde, es sábado, pero hoy me toca madrugada, a prepararme, despertador, etc., a preparar la levantada temprano, hay ánimo, hay una fuerza, un empuje, alegría, voy a la casa del Señor, voy a darle gracias por todo lo que me ha dado, en salud, felicidad, trabajo, logros, por la familia, por los amigos, a dar gracias por escuchar nuestras súplicas, y porque con la presencia y ayuda de los hermanos madrugadores, me siento con la energía de decir gracias Padre, gracias Mater.  Ello me da una fuerza para trabajar por la comunidad, trabajar con mis pares, porque somos hombres que expresamos sin limitaciones y sin vergüenza nuestra FE, nuestra oración que brota de los más profundo de nuestras almas.

Hermanos, cuando lean estas líneas a lo mejor mal coordinadas, escritas sin más pretensión que nuestra Fe y convicción y creas que interpretamos  tus sentimientos católicos, ven, te esperamos con los brazos abiertos, serás recibido como el Padre que recibe a su hijo pródigo, con un fraternal abrazo, oraremos juntos, pidiéndole al Padre su ayuda, para que seamos mejores hombres, tanto en la sociedad, como en nuestras familias, en nuestros quehaceres profesionales, veamos en el prójimo, en sus caras, a Dios, dejando de lado todas nuestras amarguras, nuestros dolores, nuestras angustias.  El nos dijo “Aménse los unos a los otros  como yo los he amado” y estaremos creando una comunidad de hermanos. 

Brindémosle a Dios, a Jesús, a la Mater, nuestros sacrificios con nuestras madrugadas, con nuestras alabanzas, glorificándolos.  Nuestra Iglesia será mejor, y porque no, el mundo también será mejor, de nosotros depende, porque “Cuando dos o más se reúnan en mi nombre yo estaré con ellos”.

Padre Pancho

Jaime

Raúl

Fernando

 

Luis

Francisco

 

 

 

 

 

Madrugadores Monte Carmelo-Ñuñoa

Contacto en: p.s.donoso@vtr.net