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Caminando con Maria Pedro Sergio Antonio
Donoso Brant |
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NUEVE DIAS A MARIA
INMACULADA DIA PRIMERO LA VOCACIÓN DE
MARÍA Y NUESTRA PROPIA VOCACIÓN |
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En los mismos comienzos de la Revelación
se habla ya de nuestra Señora (Gen 3, 15). Después del pecado de nuestros
primeros padres, Dios no abandonó a sus hijos, los hombres... Y llegada la
plenitud de los tiempos envió al Arcángel Gabriel a Nazareth, donde vivía la
Virgen. La piedad popular presenta a María recogida en oración mientras
escucha, atentísima, el designio de Dios sobre Ella, su vocación. Dios te salve, llena de gracia, le dice
el Angel... (Lc 1, 28-33) Y la Virgen da su pleno asentimiento a la
voluntad divina: Hágase en mí según tu palabra (Lc 1, 38). Desde ese momento
acepta y realiza su vocación que consiste en ser Madre de Dios y Madre de los
hombres. En función de su maternidad, fue rodeada
de todas las gracias y privilegios que la hicieran digna morada del Altísimo.
Dios escogió a su Madre y puso en ello todo su Poder. No quiso que la rozara
siquiera el pecado: ni el original, ni el personal. Fue concebida INMACULADA,
sin mancha alguna. La vocación –como en toda persona- fue el momento central de su
vida: Nació para, ser Madre de Dios. También en cada uno de nosotros la
vocación es el punto central de su vida. El eje sobre el cual se organiza
todo lo demás. Todo o casi todo depende de acertar en lo que Dios quiere de
nosotros y ser fieles a este designio divino. Esto es lo más importante y
alegre de toda nuestra vida: amar y seguir la propia vocación. Propósitos para este día: La Virgen nos enseña tres cosas: 1- Disponibilidad. “He aquí la Esclava del Señor...” fue la respuesta de la Virgen. Darle hoy, a través de la Virgen, un SI a
Dios sin reservas y sin condiciones, aunque a veces pueda costar. 2- Aumentar nuestra oración. El trato con
el Señor es fundamental para que vayas conociendo el camino que te tiene
preparado. 3- Abrir nuestra alma al Señor y darnos a
conocer en la confesión. Una buena CONFESIÓN en el comienzo de
esta Novena, te dispondrá a recibir las abundantísimas gracias que la Virgen
te tiene preparadas a lo largo de estos nueve días. Además, la dirección espiritual puede ser
una formidable ayuda para conocer lo que Dios quiere de nosotros. Fuentes: iglesia.org Caminando con Maria |