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SANTA TERESA DE
LISIEUX
Oraciones
INTRODUCCIÓN A LAS
ORACIONES
ORACION 1 Querida Virgen
Santísima
ORACION 2 [Billete de su
Profesión]
ORACION 3 Miradas de amor a
Jesús
ORACION 4 Homenaje a la
Santísima Trinidad
ORACION 5 "Flores
místicas"
ORACION 6 Acto de Ofrenda al
Amor Misericordioso
ORACION 7 [ORACION a
Jesús en el sagrario]
ORACION 8 [ORACION para el abate
Bellière]
ORACION 9 [ORACION de Celina y
de Teresa]
ORACION 10 [Ofrenda del
día]
ORACION 11 Que yo me parezca a
ti
ORACION 12 Consagración
a la Santa Faz
ORACION 13 "Padre eterno,
tu Hijo único"
ORACION 14 [Al Niño
Jesús]
ORACION 15 "Padre eterno,
ya que me has dado"
ORACION 16 [A la Santa Faz]
ORACION 17 "Señor
Dios de los ejércitos"
ORACION 18 Santos Inocentes y
San Sebastián
ORACION 19 [Acto de fe]
ORACION 20 ORACION para
alcanzar la humildad
ORACION 21 "Si yo fuese la
Reina del cielo"
INTRODUCCIÓN A
LAS ORACIONES
Aun
cuando Teresa haya compuesto las veintiún
oraciones que aquí recogemos, nunca sintió la
tentación de rivalizar con la intensa creatividad de su época
en este campo. Es más, ella misma confesó que no apreciaba
demasiado esta superproducción: "Fuera del Oficio divino, que tan indigna soy de recitar, no
me siento con ánimos para sujetarme a buscar en los libros bellas
oraciones; me causa dolor de cabeza. ¡Hay tantas...! ¡...Y cada
cual más bella...!" (Ms
C 25rº).
Estas
líneas, escritas en junio de 1897, dejan traslucir un cierto humor;
y sin embargo, está ya muy enferma cuando redacta su último
manuscrito. No, Teresa nunca quiso componer "bellas" oraciones.
Se ha vuelto demasiado sencilla, demasiado niña, demasiado
"pequeña" desde que ha entrado por el camino de la
confianza y del amor. A sus ojos, lo único que cuenta es la verdad.
Hay que tener mucho cuidado con la "moneda falsa" en materia
espiritual (CA 8.7.16). La joven carmelita, siempre tan lúcida,
tiene verdadero miedo a la inflación verbal: "No desprecio los pensamientos profundos, que alimentan al
alma y la unen a Dios. Pero hace mucho tiempo ya que he comprendido que no
hay que apoyarse en ellos, ni hacer consistir la perfección en
recibir abundantes luces. Los pensamientos más hermosos no son nada
sin las obras" (Ms c
19vº).
Ella
reza de la manera más sencilla: "Dios nunca se cansa de escucharme cuando le cuento con toda
sencillez mis penas y mis alegrías como si él no las
conociese..." (Ms C
32vº).
Todo
lo que brota del corazón y de la pluma de sor Teresa del Niño
Jesús tiene esa misma autenticidad interior. La única
"definición" que nos dejó manifiesta esa
espontaneidad: "Para
mí, la ORACION es un impulso del corazón, una simple mirada
dirigida al cielo, un grito de agradecimiento y de amor, tanto en medio del
sufrimiento como en medio de la alegría. En una palabra, es algo
grande, algo sobrenatural, que me dilata el alma y me une a Jesús"
(Ms C 25rº).
Evidentemente,
estas veintiún oraciones no deben
hacernos olvidar todas las que se encuentran en sus otros escritos.
Así por ejemplo, en los Manuscritos Autobiográficos con
frecuencia el relato se desliza hacia la ORACION1.
En el simple plano literario, Teresa alcanza cotas muy altas cuando se
dirige directamente a Jesús. Como ocurre en el Ms
B: "Al escribir, le hablo a
Jesús; así me resulta más fácil expresar mis
pensamientos" (Ms B 1vº).
Arrastrada por su impulso interior, tropieza con las limitaciones del
lenguaje y lamenta con frecuencia no poder expresar lo que siente: "¡Cómo me
gustaría saber explicar mi pensamiento!"(Ms
A 38 vº). "A la palabra humana le es
imposible expresar ciertas cosas que el corazón del hombre apenas si
puede vislumbrar..." (Ms
B 1rº). Y cuando llega a los límites de lo inefable, Teresa
entra en la ORACION silenciosa que ya no requiere palabras: "Muchas veces, sólo el
silencio es capaz de expresar mi ORACION, pero el huésped divino del
sagrario lo comprende todo, aun el silencio del alma de una hija que
está llena de gratitud..." (Cta
138; Cta 106).
Se
comprende así la importancia de las dos horas diarias de ORACION en
la vida de carmelita de Teresa. Basta leer la parábola del "pajarillo" (Ms
B 4vº/5 rº) para captar en todo su realismo
la actitud de la carmelita, allí quieta "mirando fijamente a su Sol divino", sin
importarle las nubes ni las tormentas.
Por
lo demás, ¿no es altamente revelador que treinta y tres de
sus cincuenta y cuatro poesías sean verdaderas oraciones? Las
Recreaciones están también salpicadas de ellas por todas
partes. Y las cartas contienen también invocaciones a Jesús y
numerosas citas bíblicas.
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LAS ORACIONES DE TERESA
Teresa
ha dejado veintiún oraciones escritas, de importancia cuantitativa
muy dispar, ya que algunas no constan más que de una línea y
la más larga tiene setenta y cinco.
Sin
usar demasiados artificios, se las podría agrupar según unos
criterios de fácil aplicación:
- Oraciones
espontáneas, escritas en situaciones de angustia o de
alegría (Or 1, 14, 15,
16, 17, 19, 21);
- Oraciones
"pedagógicas", compuestas para una u otra de las
novicias (Or 3, 4, 5, 7,
18, 20) y para una persona seglar (Or
10);
- Oraciones mayores,
en un momento decisivo de la vida de Teresa (profesión, Or
2; Acto de ofrenda, Or 6; ORACION
por un hermano espiritual, Or 8;
consagración a la Santa Faz, Or
12).
Estas
oraciones van punteando a su manera el caminar de Teresa y ritmando su "carrera de gigante" 2.
La
importancia de las mismas no se mide por su extensión. Nada tan
conmovedor como esas "oraciones-grito" (Or
1, 11, 19), o jaculatorias como entonces se las llamaba, flechas lanzadas
hacia el cielo según los Padres del desierto. Tienen que haber
salido de lo más hondo de un corazón angustiado para que
Teresa haya querido escribirlas con el fin de poderlas repetir y volver a
leer una y otra vez.
La
súplica a la Virgen María (Or
1) que le había sonreído "en la mañana de su vida" el 13 de marzo de
1883, es sin duda un eco de aquellos dos "sufrimientos del alma" (Ms
A 30 vº) que padeció todavía
durante mucho tiempo después de su curación física.
Trece
años más tarde, sumergida en una angustia todavía
mayor, la ORACION 19 (1897) ilustra un pasaje del Ms
C: "Creo haber hecho
más actos de fe de un año a esta parte que en toda mi
vida" 3. Estas dos
líneas escritas en un pobre borrador, y que atestiguan la rudeza del
combate, son más elocuentes que mil palabras.
La
ORACION 11, todavía más breve, escrita en la parte superior
de un icono de la Santa Faz de Tours, expresa el intenso deseo de parecerse
al Amado que anunciara Isaías 53. En el
cara a cara Teresa-Jesús, la carmelita implora la gracia de la
semejanza, según los deseos de su maestro san Juan de la Cruz:
hacerse semejante al esposo del Cantar
de los Cantares 4. Un deseo que
aparece expresado de nuevo en la ORACION 16: "Dígnate imprimir en mí tu divina semejanza".
Menos
vibrantes de angustia y de amor impetuoso aparecen las poesías de
los años 1893-1894, que se pueden calificar de
"pedagógicas" a condición de no pensar que Teresa
las escribió únicamente para otros las usaran. Es muy cierto
que pretende ayudar a las novicias que le han sido confiadas, pero cuando
dice "nosotras" se implica también ella por entero. Al
ponerse a la cabeza de aquel pequeño rebaño, lo arrastra tras
de sí a un esfuerzo ascético de reparación (Or
9), sobre todo de las blasfemias (Or
4); les enseña a mantener los ojos bajos en el refectorio (Or
3), a adiestrarse en las oraciones y en los sacrificios (Or
5), a "hacer el examen de la
noche" (Or 7), a alcanzar la
humildad (Or 20).
No
es, sin duda, una simple coincidencia el que las Oraciones 11 a 16 (año 1896 y
principios del 1897) estén centradas en la contemplación de
la Santa Faz. A partir del 10 de enero de 1889 (fecha de su toma de
hábito), sor Teresa del Niño Jesús había
completado su nombre con la advocación "(y) de la Santa Faz". Con mucha frecuencia
había meditado en misterioso Siervo del Segundo Isaías. Y
esta fascinación por "la Faz adorable de Jesús"
nunca se extinguió en ella. El cántico del 12 de agosto de
1895 es una clara prueba de que esta contemplación persistía:
Tu Faz es mi sola patria...
En ella, escondida siempre,
a ti me pareceré... 5.
La
brusca entrada en la noche, en Pascua de 1896, reavivó la
atracción por esta "Faz
querida" y "velada".
Ahí tiene su origen, el 6 de agosto de ese año, fiesta de la
Transfiguración, la consagración a la Santa Faz (Or
12), cuya importancia no ha sido quizás suficientemente subrayada
por los estudiosos de Teresa. Basta ver el original para observar con
qué cuidado quiso ella solemnizarlo. Nótese la fuerte
inspiración apostólica ("nos hacen falta
almas..."), que coincide en este período con la
ampliación de su deseo misionero.
Este
había sufrido un fuerte impulso algunos meses antes debido a un
acontecimiento imprevisto que la afectó profundamente: la madre
Inés de Jesús le encomendó un seminarista, el abate Bellière,
para que lo ayudase espiritualmente (Ms
C 32rº). Una vez más uno de sus deseos más queridos
-tener un hermano sacerdote- acaba de cumplirse de manera inesperada. E
inmediatamente redacta para él un ORACION apostólica, que es
también, en cierto modo, un acto de ofrenda, ya que por ese futuro
misionero Teresa "ofrece
feliz todas las oraciones y todos los sacrificios" de que pueda
disponer (Or 8).
El
24 de febrero de 1897, le pedirá que haga "todos los días" esta ORACION por ella: "Padre misericordioso, en el nombre
de nuestro buen Jesús, de la Virgen María y de los santos, te
suplico que abrases a mi hermana en tu Espíritu de amor y que le
concedas la gracia de hacerte amar mucho" 6.
La
estampa de la Santa Faz que Teresa confeccionó para su breviario (Or
15 y 16), paralela a la del Niño Jesús (Or
13 y 14), pone bien de manifiesto ese deseo acentuado de semejanza, de
identificación con el Cristo niño y sufriente. El 7 de junio
de 1897, posará, aunque ya muy agotada, ante la cámara
fotográfica de Celina 7, para dejar un
testamento visual en dos retratos; y su nombre resumirá su
vocación y su "misión":
"Yo soy Jesús de
Teresa", dice el Niño Jesús levantando un dedo
hacia el cielo. "Yo soy Jesús de Teresa", susurra la Santa
Faz con sus ojos bajos. "Yo
soy Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz",
responde en un eco la que pronto va a entrar en su pasión siguiendo
a Jesús en Getsemaní.
Las
oraciones inspiradas en Juana de Arco (Or
17) -aún no canonizada-, en san Sebastián y en los santos
Inocentes (Or 18) expresan la lucha de Teresa que a
finales de 1896 y comienzos de 1897 ha entrado en una fase aguda: lucha
contra la enfermedad, algunos de cuyos síntomas pueden anunciar un
final cercano. Al derramar también ella "la sangre de (su) corazón", quiere animar a su hermana Celina que
está manteniendo también un duro combate por seguir su
vocación al Carmelo (Or 17).
Y
ya en la enfermería, y en el límite de sus fuerzas, Teresa
redacta otra ORACION pedagógica para sor Marta, que cumplirá
treinta y dos años en la festividad de Nuestra Señora del
Carmen, "para obtener la
humildad" (Or 20). Esta
meditación sobre los "anonadamientos"
de Jesús y sobre su propia debilidad, y el recurso a la Misericordia
divina son otras tantas realidades que la enferma está viviendo.
Pronto, en plena agonía, se atreverá a pronunciar esta frase
audaz: "Sí, he
comprendido la humildad de corazón... Me parece que soy humilde..."
(CA 30.9).
Tres
semanas antes había escrito dificultosamente su último
autógrafo, una ORACION dirigida a María en la fiesta de la
Natividad, séptimo aniversario de su profesión 8.
Jalonando
este recorrido, emergen dos oraciones espontáneas, cual dos
montañas de altura sin igual desde las que se dominan alturas y
colinas: el billete de su profesión del 8 de septiembre de 1890 y el
Acto de ofrenda del 9 de junio de 1895.
El
primero, de grafía dolorida, expresa "a la vez el miedo de una
niña y la audacia de un guerrero" 9.
El nombre de Jesús -a quien Teresa tutea- aparece ocho veces en
veintitrés líneas; le suplica que él, y sólo
él, lo sea todo para ella y le pide el amor, "un amor cuyo centro no sea yo, sino tú, Jesús
mío". Ese día, quiere salvar "muchas almas".
El
segundo texto domina sobre todo el conjuntos de
las Oraciones: se trata del célebre "Acto de Ofrenda de mí misma como víctima de
holocausto al Amor misericordioso de Dios". Las circunstancias
históricas que referimos confirman la opinión de cuantos,
siguiendo a Mons. Combes, ven en esta nueva orientación de la
espiritualidad "una de las revoluciones más emocionantes y
grandiosas que el Espíritu Santo ha desencadenado en la evolución
espiritual de la humanidad" 10. La madre
Inés de Jesús sometió el texto a la aprobación
de la Iglesia antes de ofrecerlo a las carmelitas. Teresa lo había
propuesto espontáneamente a Celina a algunas otras hermanas. A
partir de entonces, ha sido difundido en todo el mundo en millares y
millares de ejemplares en todas las lenguas.
Para
comprender la Oraciones en todo su valor, es preciso situar cada una de
ellas en su ámbito cronológico. Al igual que en el resto de
sus escritos, Teresa se comprometió de lleno en estos textos tan
variados, cuya verdad radical no puede quedar velada por un lenguaje en
ocasiones convencional. Sus oraciones brotaron de la necesidad: una
necesidad interior en los once texto
espontáneos, y una necesidad de caridad fraterna para ayudar a sus
hermanas, a un seminarista, a una mujer casada. En todas y en cada una de
esas ocasiones Teresa se expresa con total veracidad.
He
aquí, pues, el tesoro que nos ofrece aquella joven carmelita que
escribía en su último manuscrito: "Toda mi fuerza se encuentra en la ORACION y en el sacrificio;
estas son las armas invencibles que Jesús me ha dado, y logran mover
los corazones mucho más que las palabras. Muchas veces lo he
comprobado por experiencia" (Ms
C 24vº).
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ORACION 1 (notas)
Querida
Virgen Santísima, haz que tu Teresita ya nunca más se
atormente.
ORACION 2 (notas)
[Billete de su Profesión]
8 de septiembre de 1890
¡Oh
Jesús, divino esposo mío 1!, que nunca
pierda yo la segunda vestidura de mi bautismo 2.
Llévame antes de que cometa la más leve falta voluntaria. Que
nunca busque yo, y que nunca encuentre, cosa alguna fuera de ti; que las
criaturas no sean nada para mí y que yo no sea nada para ellas, sino
que tú, Jesús ¡lo seas todo 3...!
Que las cosas de la tierra no lleguen nunca a turbar mi alma, y que nada
turbe mi paz. Jesús, no te pido más que la paz, y
también el amor, un amor infinito y sin más límites
que tú mismo, un amor cuyo centro no sea yo sino tú 4, Jesús mío. Jesús, que yo muera
mártir 5 por ti, con el martirio del
corazón o con el del cuerpo, o mejor con los dos... Concédeme
cumplir mis votos con toda perfección, y hazme comprender
cómo debe ser una esposa tuya. Haz que nunca sea yo una carga para
la comunidad, sino que nadie se ocupe de mí, que me vea pisada y
olvidada 6 como un granito de arena7 tuyo, Jesús.
Que
se cumpla en mí perfectamente tu voluntad, y que yo llegue al lugar
que tú has ido por delante a prepararme...
Jesús,
haz que yo salve muchas almas, que hoy no se condene ni una sola y que
todas las almas del purgatorio alcancen la salvación 8...
Jesús, perdóname si digo cosas que no debiera decir,
sólo quiero alegrarte 9 y consolarte.
ORACION 3 (notas)
Miradas de amor a
Jesús
Jesús,
tus humildes esposas hacen el propósito de mantener los ojos bajos en
el refectorio, a fin de honrar y de imitar el ejemplo que tú les
diste en el palacio de Herodes 1. Cuando ese
príncipe impío se burlaba de ti, Hermosura infinita, ni una
sola queja salió de tus divinos labios, ni siquiera te dignaste
posar en él tus ojos adorables. Ciertamente, divino Jesús,
Herodes no merecía que lo miraras; pero nosotras, que somos tus
esposas, deseamos atraer sobre nosotras tu mirada divina; te pedimos que
nos recompenses con una mirada de amor 2 cada vez que
nos privemos de levantar los ojos; y te pedimos también que no nos
niegues tampoco tu dulce mirada cuando caigamos, pues no llevaremos cuenta 3 de nuestros fallos 4. Formaremos un
ramillete que tú, así lo esperamos, no vas a rechazar. En
esas flores verás nuestro deseo de amarte, de parecernos a ti, y
bendecirás a tus pobres hijas.
¡Jesús,
míranos con amor y danos tu dulce beso! Amén.
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ORACION 4 (notas) Homenaje
a la Santísima Trinidad
Aquí
estamos, Dios mío, postradas ante ti. Venimos a implorar la gracia
de trabajar por tu gloria.
Las
blasfemias de los pecadores resuenan dolorosamente en nuestros
oídos. Y para consolarte y reparar las injurias que te hacen sufrir
las almas redimidas por ti, ¡oh adorable Trinidad!, queremos formar
un concierto con todos los pequeños sacrificios que vamos a hacer
por tu amor. Durante quince días, te ofreceremos el canto de los
pajarillos 1 del cielo, que no cesan de alabarte
y de reprochar a los hombres su ingratitud. Te ofrecemos también,
Dios mío, la melodía de los instrumentos musicales, y
esperamos que nuestra alma merezca ser una lira armoniosa que tú
hagas vibrar para consolarte de la indiferencia de tantas almas que no
piensan en ti. Queremos también, durante ocho días, atesorar
diamantes y piedras preciosas que reparen el ansia de los pobres mortales
por correr tras las riquezas pasajeras sin pensar en las eternas.
¡Dios mío!, concédenos la gracia de ser nosotras
más diligentes en la búsqueda de los sacrificios, que las
almas que no te aman en correr tras los bienes de la tierra 2.
Por
último, durante ocho días, tus hijas recogerán el
perfume de las flores, deseando reparar así las indelicadezas que te
hacen sufrir las almas sacerdotales y religiosas 3.
¡Oh, bienaventurada Trinidad!, concédenos la gracia de ser
fieles y la de poseerte cuando termine el destierro de esta vida...
Amén.
ORACION 5 (notas) "Flores
místicas"
Cubierta:
¡Magdalena! ¡Mi queridísima esposa!
Yo soy todo tuyo y tú eres mía para
siempre.
Página del título:
1rº Flores Místicas 1
destinadas a formar una Cesta de Bodas.
Se oyó una voz: "Que llega el Esposo, salid
a recibirlo..." (Evangelio)
Aspiraciones 2:
(Para
el texto completo de las páginas, cf Prières
p. 73. Omitimos aquí el enunciado del día y la palabra
"Aspiraciones" que se repite dieciséis veces.)
2rº Rosas blancas.
¡Jesús, purifica mi alma para se haga digna
de ser tu esposa!
2vº Margaritas.
¡Jesús, concédeme la gracia de
realizar todos mis actos sólo por complacerte a ti!
3rº Violetas blancas.
¡Jesús, manso y humilde de corazón,
haz mi corazón semejante al tuyo!
3vº Lirio de los valles.
Santa Teresa, Madre mía, enséñame a
salvar almas, para que pueda ser una verdadera carmelita 3.
4rº Agavanzo.
Jesús, a ti sólo sirvo 4
cuando sirvo a mis Madre y a mis hermanas.
4vº Flores de té.
Jesús, María y José, concededme la gracia
de hacer unos buenos ejercicios espirituales y preparad mi alma para el
hermoso día de mi profesión.
5rº Campanillas blancas.
Santa María Magdalena, obtenme la gracia de que
mi vida no sea más que un acto de amor.
5vº Madreselva.
Jesús, enséñame a renunciar siempre
a mí misma para agradar a mis hermanas.
6rº Vincapervincas blancas.
Dios mío, yo te amo con todo el corazón.
6vº Peonías blancas.
Dios mío, mira el Rostro de Jesús y
convierte en elegidos a los pobres pecadores 5.
7rº Jazmín.
Jesús, no quiero probar ninguna alegría
fuera de ti.
7vº Miosotis blancas.
Santo ángel de mi guarda, cúbreme siempre
con tus alas, para que nunca tenga la desgracia de ofender a Jesús.
8rº Reina de los prados.
María, Madre mía querida, concédeme
la gracia de no empañar nunca la vestidura de inocencia que me vas a
dar el día de mi profesión.
8vº Verbenas blancas.
Dios mío, creo en ti, espero en ti, y te amo con
todo el corazón.
9rº Lirios blancos.
Dios mío, te doy gracias por todas las gracias
que me has concedido durante estos ejercicios.
9vº Ha llegado el Gran Día 6.
Flor de lis.
¡¡¡Mi Jesús amado, tú
eres ya todo mío y yo soy ya para siempre tu humilde esposa...!!!
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ORACION
6 (notas)
Acto de Ofrenda al Amor Misericordioso
J.M.J.T.
Ofrenda de
mí misma como víctima de holocausto al amor misericordioso de
Dios 1
¡Oh
Dios mío, Trinidad santa!, yo quiero amarte y hacerte amar 2, y trabajar por la glorificación de la santa
Iglesia salvando a las almas que están en la tierra y liberando a las
que sufren en el purgatorio. Deseo cumplir perfectamente tu voluntad y
alcanzar el grado de gloria que Tú me has preparado en tu reino. En
una palabra, quiero ser santa. Pero siento mi impotencia, y te pido, Dios
mío, que Tú mismo seas mi santidad 3.
Ya
que me has amado 4 hasta darme a
tu Hijo único para que fuese mi Salvador y mi Esposo, los tesoros
infinitos de su méritos son míos; te los
ofrezco gustosa, y te suplico que no me mires sino a través de la
Faz de Jesús y en su Corazón abrasado de amor 5.
Te
ofrezco también todos los méritos de los santos (de los que
están en el cielo y de los que están en la tierra), sus actos
de amor y los de los santos ángeles. Y por último, te
ofrezco, ¡oh santa Trinidad!, el amor y los méritos de la
Santísima Virgen, mi Madre querida; a ella le confío mi
ofrenda 6, pidiéndole que te la
presente. Su divino Hijo, mi Esposo amadísimo, en los días de
su vida mortal nos dijo: "Todo lo que pidáis al Padre en mi
nombre, os lo concederá". Por eso estoy segura de que
escucharás mis deseos. Lo sé, Dios mío, cuanto
más quieres dar, tanto más haces desear 7.
Siento en mi corazón deseos inmensos 8,
y te pido confiadamente que vengas a tomar posesión de mi alma.
¡Ay!, no puedo recibir la sagrada Comunión con la frecuencia
que deseo, pero, Señor, ¿no eres Tú todopoderoso...?
Quédate en mí como en el sagrario, no te alejes nunca de tu
pequeña hostia 9...
Quisiera
consolarte de la ingratitud de los malos, y te suplico que me quites la
libertad de desagradarte 10. Y si por
debilidad caigo alguna vez, que tu mirada divina purifique 11
enseguida mi alma, consumiendo todas mis imperfecciones, como el fuego, que
todo lo transforma en sí...
Te
doy gracias, Dios mío, por todos los beneficios que me has
concedido, y en especial por haberme hecho pasar por el crisol del
sufrimiento 12. En el último día te
contemplaré llena de gozo llevando el cetro de la Cruz. Ya que te
has dignado darme como lote esta cruz tan preciosa, espero parecerme a ti
en el cielo y ver brillar en mi cuerpo glorificados los sagrados estigmas
de tu Pasión...
Después
del destierro de la tierra, espero ir a gozar de ti en la Patria, pero no
quiero acumular méritos para el cielo 13,
quiero trabajar sólo por tu amor, con el único fin de
agradarte, de consolar a tu Sagrado Corazón y de salvar almas que te
amen eternamente.
En
la tarde de esta vida 14,
compareceré delante de ti con las manos vacías 15, pues no te pido, Señor, que lleves cuenta de
mis obras. Todas nuestras justicias tienen manchas 16
a tus ojos. Por eso yo quiero revestirme de tu propia Justicia y recibir de
tu Amor la posesión eterna de Ti mismo. No quiero otro trono ni otra
corona que Tú mismo, Amado mío...
A
tus ojos, el tiempo no es nada, y un solo día es como mil
años. Tú puedes, pues, prepararme en un instante para
comparecer delante de ti...
A
fin 17 de vivir en un acto de perfecto
amor 18, yo me ofrezco como víctima
de holocausto a tu Amor misericordioso, y te suplico que me consumas sin
cesar 19, haciendo que se desborden sobre mi
alma las olas de ternura infinita que se encierran en ti, y que de esa
manera llegue yo a ser mártir de tu amor, Dios mío...
Que
ese martirio, después de haberme preparado para comparecer delante
de ti, me haga por fin morir 20, y que mi
alma se lance sin demora 21 al eterno
abrazo 22 de tu Amor misericordioso...
Quiero,
Amado mío, renovarte esta ofrenda 23
con cada latido de mi corazón y un número infinito de veces,
hasta que las sombras se desvanezcan y pueda yo decirte mi amor en un cara
a cara eterno...
María
Francisca Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz
rel. carm. ind.
Fiesta de la Santísima Trinidad
El 9 de junio del año de gracia 1895.
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ORACION 7 (notas) [ORACION
a Jesús en el sagrario]
Jesús +
16
de julio de 1895
¡Oh
Dios escondido en la prisión del sagrario!, todas las noches vengo feliz
a tu lado para darte gracias por todos los beneficios que me has concedido
y para pedirte perdón por las faltas que he cometido en esta
jornada, que acaba de pasar como un sueño...
¡Qué
feliz sería, Jesús, si hubiese sido enteramente fiel! Pero,
¡ay!, muchas veces por la noche estoy triste porque veo que hubiera
podido responder mejor a tus gracias... Si hubiese estado más unida
a ti, si hubiera sido más caritativa con mis hermanas, más
humilde y más mortificada, me costaría menos hablar contigo
en la ORACION 1.
Sin
embargo, Dios mío, lejos de desalentarme a la vista de mis miserias,
vengo a ti confiada, acordándome de que "no tienen necesidad de
médico los sanos, sino los enfermos". Te pido, pues, que me
cures, que me perdones, y yo, Señor, recordaré que "el
alma a la que más has perdonado debe amarte también
más que las otras..." Te ofrezco todos los latidos de mi
corazón como otros tantos actos de amor y de reparación, y
los uno a tus méritos infinitos. Y te pido, divino Esposo
mío, que seas tú mismo el Reparador 2
de mi alma y que actúes en mí sin hacer caso de mis
resistencias; en una palabra, ya no quiero tener más voluntad que la
tuya. Y mañana, con la ayuda de tu gracia, volveré a comenzar
una vida nueva, cada uno de cuyos instantes será un acto de amor y
de renuncia 3.
Después
de haber venido así, cada noche, al pie de tu altar, llegaré
por fin a la última noche de mi vida, y entonces comenzará
para mí el día sin ocaso de la eternidad, en el que
descansaré sobre tu divino Corazón de las luchas del
destierro 4... Amén.
ORACION
8 (notas)
[ORACION para el abate Bellière]
J.M.J.T.
Jesús
mío, te doy gracias por haber colmado uno de mis mayores deseos: el
de tener un hermano sacerdote y apóstol...
Me
siento sumamente indigna de este favor; sin embargo, ya que has querido
concederle a tu pobre y humilde esposa la gracia de trabajar de manera
especial por la santificación de un alma destinada al sacerdocio, te
ofrezco por ella, muy contenta, todas 1 las oraciones
y los sacrificios de que puedo disponer; te pido, Dios mío, que no mires
a lo que soy, sino a los que debiera y quisiera ser, es decir una religiosa
totalmente abrasada en tu amor 2.
Tú
sabes, Señor, que mi única ambición es hacerte conocer
y amar, y ahora mi deseo se va convertir en realidad. Yo no puedo hacer
más que orar y sufrir, pero el alma a la que te has dignado unirme
con los lazos de la caridad irá a combatir a la llanura para
conquistarte corazones, mientras yo, en la montaña del Carmelo, te
pediré que le des la victoria.
Divino
Jesús, escucha la ORACION que te dirijo por el que quiere ser tu
misionero, guárdale en medio de los peligros del mundo 3, y hazle sentir cada día más la vanidad y
la nada de las cosas pasajeras y la dicha de saber despreciarlas por tu
amor. Que su sublime apostolado se ejerza ya desde ahora sobre los que lo
rodean, y que sea un apóstol digno de tu Sagrado Corazón 4...
¡María,
dulce Reina del Carmelo!, a ti te confío el alma de este futuro
sacerdote cuya indigna hermanita soy. Enséñale ya desde ahora
con cuánto amor tocabas tú al divino Niño Jesús
y lo envolvías en pañales 5, para que
él pueda un día subir al altar santo y llevar en sus manos al
Rey de los cielos.
Te
pido también que lo guardes siempre a la sombra de tu manto
virginal, hasta el momento feliz en que, dejando este valle de
lágrimas 6, puede
contemplar tu esplendor y gozar por toda la eternidad de los frutos de su
glorioso apostolado...
Teresa
del Niño Jesús
rel. carm. ind.
ORACION
9 (notas)
[ORACION de Celina y de Teresa]
"Os
aseguro que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir
algo, mi Padre del cielo se lo concederá. Porque donde dos o tres
están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de
ellos".
San
Mateo, c. 18, vv. 19-20.
Dios
mío, te pedimos que tus dos lirios nunca estén separados en
la tierra 1. Que juntas 2
os consuelen del poco amor que encuentras en este valle de lágrimas,
y que por toda la eternidad sus corolas brillen con un mismo resplandor y
derramen el mismo perfume cuando se inclinen hacia ti.
Celina
y Teresa
Recuerdo
de la noche de Navidad de 1895
ORACION
10 (notas)
[Ofrenda del día]
Dios
mío, te ofrezco todas las acciones que hoy realice por las
intenciones 1 del Sagrado Corazón y para su
gloria. Quiero santificar los latidos de mi corazón, mis
pensamiento y mis obras más sencillas uniéndolo
todo a sus méritos infinitos, y reparar mis faltas
arrojándolas al horno ardiente de su amor misericordioso 2.
Dios
mío, te pido para mí y para todos mis seres queridos la
gracia de cumplir con toda perfección tu voluntad y aceptar por tu
amor las alegrías y lo sufrimientos de esta vida pasajera, para que
un día podamos reunirnos en el cielo por toda la eternidad.
Amén.
ORACION
11 (notas)
Que yo me parezca a ti
Haz que yo me parezca a ti
¡Jesús...!
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ORACION
12 (notas)
Consagración a la Santa Faz
Escóndeme,
Señor, en el secreto de tu Rostro...
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